Secreto nº 10. – Conócete a ti Mismo.

Secreto nº 10. Conócete a ti Mismo.

Tanto los griegos con la frase «Conócete a ti mismo» en la entrada de Delfos, como los monjes Shaolin en China, sabían de la necesidad de conocerse a uno mismo. El objetivo de la formación de un monje Shaolin, es equilibrar el Yin y el Yang, sabiendo lo que su cuerpo necesita.

El monje Shaolin no se guarda ninguna acción dentro de sí: cuando debe hablar, habla, cuando debe callar, calla, cuando debe actuar, actúa, cuando debe aceptar, fluye, y cuando debe detenerse, se detiene.

Actúa con maestría entre ambas energías yin yang sin importarle el tiempo que sea necesario dedicar a cada estado de equilibrio, ya que conoce que desde el poder de su equilibrio lo tiene todo.

Lo único que necesita es conocerse a sí mismo, porque de ese conocimiento se deriva saber lo que le conviene y lo que no, lo que necesita y lo que no, lo que puede y no puede hacer para recuperar su poder. Necesita coraje, puesto que tan necesario es el valor para poder actuar en unas ocasiones, como para dejar de hacerlo en otras aceptando las cosas para introducirse en el silencio y la paz interior, donde se encuentran las respuestas.

Los logros espirituales y físicos por los que son admirados a nivel mundial, son debidos a la dedicación diaria del dominio de este equilibrio. Tal vez el modelo de vida occidental no sea el más adecuado para llevar la vida de equilibrio que nos pide nuestro cuerpo, pero conocerse a uno mismo, escucharse y concederse los pequeños espacios de libertad, acción, silencio y pausa que nuestro organismo nos pide, son el único modo de acceder de manera sensata a una vida más congruente con lo que el ser humano es: bienestar, alegría y poder creativo sin límites.

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