¿Sabías que el Pasado Puede Modificarse en Nuestra Mente?

La memoria nos hace actuar como autómatas poseídos por una programación.

Cuando estamos deprimidos regresamos a otros momentos en los que hemos estado deprimidos evocando situaciones similares gracias a la memoria, creando un diálogo interno en el que nops enredamos sin parar hasta crear un ovillo de ideas repetitivas con un mismo fin. Para salir de ahí necesitamos evocar otra memoria congruente con el estado que deseamos vivir.

La memoria es una de las principales razones por las cuales nos volvemos dependientes a ciertas sustancias. (Ver post “Esclavos del pasado”). Una enfermedad puede ser el recuerdo inconsciente de un momento de estrés que la mente y nuestra biología convierten en un mecanismo de defensa repetitivo, pese a que la amenaza o el estímulo para esa reacción ya no se encuentren ahí.

Entonces nos agazapamos cerrándonos a las experiencias que juzgamos dramáticas aun cuando ahora no lo sean, porque  así aprendimos a defendernos de lo que nos hace ver la memoria, esta acción es la que sigue lastimándonos.

Dar un nuevo significado a esa memoria, extrayendo un aprendizaje que nos haga comprender el por qué y el para qué de aquella situación, permitirá liberarnos de cargas que nos lastran.

Para ello debemos recordar esa experiencia penetrando en ella, lo cual muchas veces es rechazado porque es sinónimo de sufrimiento, sin embargo al revivirla desde el estado actual (siempre es muy distinto al estado vivido en aquella situación) con herramientas como la PNL, Descodificación o por medio de la consciencia que aporta la Meditación, el sujeto puede obtener otra experiencia muy distinta para poder manejar su vida de otra manera.

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El pasado siempre se puede modificar en nuestra mente.

Si bien la memoria tiene una cualidad determinante en cómo nos conducimos hasta el punto que puede ser un condicionamiento a veces fatídico, tambien es cierto que podemos modificarla no ya solo para dejar de tener perjuicios, sino para obtener beneficios. La memoria que tenemos operando en cada momento, es lo que va a definir nuestro comportamiento y nuestros resultados. Saber esto es muy importante.

Ante un estado depresivo por ejemplo, el primer paso tiene que ver con traer a la consciencia nuestras memorias traumáticas formadas durante ciertos estados mentales. ”Lo que no se hace consciente, se manifiesta en nuestras vidas como destino» escribió Jung. Una vez que descubrimos que la sensación de depresión que nos oprime es en realidad resultado de revivir viejas memorias, nos va a ser más fácil manejar esa situación.

Podemos liberarnos cuando sabemos que no somos nosotros los que estamos deprimidos, sino que la depresión nos sucede cuando hacemos o experimentamos ciertas cosas. A partir de ese momento podremos escoger entre sentir esa depresión aceptándola como una sensación más, o cambiar las cosas que la producen transformando esas memorias con con significaciones más positivas para que ya no generen el mismo efecto.

Lo que nos sucedió no es algo que exista de manera objetiva, sino que aquella herida, existirá en tanto tengamos una memoria que la asocie negativamente. Si reforzamos una memoria que nos interese o debilitamos la memoria vieja recordándola de una manera distinta y más consciente, podremos modificarla casi en su totalidad.

Solo así podremos llegar a asimilar y aceptar algo que en su momento nos dolió mucho, siendo menos susceptibles a estados de estrés, ansiedad, o depresión.

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