Experiencia es lo que Haces con lo que te Sucede.

La clave de cómo una vivencia puede influir en nuestras vidas, parece ser conocer que nuestro organismo es un ente formado por memorias donde lo más importante es:

«Cómo codificamos aquello que nos sucede»

Aldous Huxley decía «La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede«.

Entramos aquí en la conciencia personal como herramienta para re programar nuestras memorias en «co-elaboración» entre la mente y los fenómenos que experimentamos cada día. Abrimos así la posibilidad de una profunda liberación, ya que dejamos de ser víctimas de lo que nos sucede (lo cual es incontrolable), para pasar a ser constructores de nuestra experiencia. Esto es posible porque los recuerdos que decidamos guardar de cada experiencia dependen únicamente de uno mismo: la memoria depende de nuestra voluntad.

¡Esto nos hace ser por fin libres!

Desde esta libertad de elección relativo a cómo decidimos integrar lo que nos ocurre, nos permitimos la posibilidad de la magia, ya que podemos reescribir nuestras sombras y convertirlas en luz. La información que entra en nuestra mente puede hacer lo que nosotros queramos que haga: bien destruir nuestro bienestar, o bien servirnos de ella para desarrollar nuestras capacidades.

Imagina que estás haciendo algo, especialmente algo que te cuesta mucho trabajo, ¿puedes notar como al hacerlo lo haces desde una memoria instalada, un sistema operativo relacionado con las otras veces que has hecho ese mismo acto y que te ha provocado la misma respuesta? ¿Observas que el diálogo mental que te acompaña es el mismo cual banda sonora que da la identidad a una película determinada?

Si logras detectar el surgimiento de ese recuerdo en su origen primigenio podrás decidir simplemente no usarlo, y utilizar otro en su lugar.

Cualquier cosa puede ser programada en tu cerebro.

Cuanto más tiempo permanezcan encendidas las neuronas de un determinado estado que deseas, y cuantas más de ellas se enciendan y lo hagan con mayor intensidad, más se cableará esa fuerza interior, esa felicidad, gratitud,  confianza, sensación de éxito, de autoestima o de sentirse amado. El problema es que no pasamos el suficiente tiempo disfrutando de las experiencias positivas para que se impriman en la estructura neuronal.

Detenerse regocijándose en lo positivo mejora la memoria de estados mentales beneficiosos convirtiéndolos en características neuronales duraderas.

La clave es tratar de hacer que las cosas buenas que experimentemos se queden cuanto más tiempo mejor.

No solo experimentes una situación agradable, saboréala, detente y regocíjate con ella, disfrutándola lentamente durante unos segundos, de este modo darás tiempo para que pueda inscribirse ese código en tu memoria.

Recuerda:

La felicidad es un reforzamiento de la memoria positiva. Tenemos que viajar a nuestro lugar feliz y llenarnos de él. ¿Sabes cual es tu lugar feliz? ¿Tienes tu lugar feliz? ¿Sabes usar la felicidad de una vivencia para reprogramar tu vida?

«Feliz es quien conoce las causas invisibles» escribió el poeta Virgilio, la mayoría de esas causas invisibles están en nuestra mente inconsciente, para conocerlas sólo hay que saber recordar quien eres desde un lugar feliz en el interior de ti mismo.

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