Causas Emocionales de los Sofocos en la Mujer.

Causas Emocionales de los Sofocos en la Mujer. En el post anterior explicábamos las causas de los sofocos desde la visión fisiológica de la Medicina Constitucional Coreana, ahora vamos a explicar la causa principal a nivel emocional por la que una mujer puede padecer este molesto episodio. La biología es simple y arcaica, pero muy efectiva, ya que siempre va en pos de un resultado que nos depare la supervivencia y la solución a un problema. Digamos que la biología (el cuerpo) es casi lo único que nos une a la fuerza vital y a la inteligencia original que nos creó, siendo el único aspecto salvaje y auténtico que permanece en nuestras vidas, ya que debido a nuestro estado hipnótico en general, la sociedad está de un lado desunida de su corazón, y del otro totalmente confundidos a nivel mental debido a la sobredosis de actividades, exigencias  y responsabilidades. Así que ya tan solo nos queda el cuerpo, veamos que nos dice en cuanto a los sofocos. El aumento de temperatura corporal sin causas infecciosas presentes, es un intento del organismo de sentir y experimentar un calor que se antoja anhelado y extraño. En el niño con fiebre, es la búsqueda del calor de la madre ausente, mientras que en la mujer adulta, los sofocos son la búsqueda del calor y afecto del "macho" que no está a nuestro lado. Este no estar a nuestro lado, tiene múltiples significaciones, sólo por ver algunas de ellas podemos citar la del marido que aun permaneciendo al lado de su esposa, no le hace el menor caso. La pareja que no se atreve a dar un paso de implicación emocional y acomete un repentino alejamiento de su amante femenina, o simplemente la pérdida de la pareja emocional debido a un divorcio o cambio de pareja. En todos estos casos, este factor emocional de ausencia del calor del macho, van a lograr que nuestra arcaica pero efectiva fisiología secrete las correspondientes hormonas en nuestro organismo para terminar alcanzando la solución a un problema: la falta de calor. B1nAtqGCYAA0Yla En una consulta realizada meses atrás, una mujer de mediana edad acudía al Método Kensho debido a que sus sofocos eran tan intensos que estaban impidiéndole realizar una vida normal, perturbándole entre otras cosas el sueño nocturno. Desde la Mano Acupuntura Coreana, se comprobó que su constitución era Hígado fuerte y que debido a cierto estado de agotamiento crónico (trabajaba en exceso y descansaba muy poco) su función pulmonar tenía débil su energía, por lo que el Qi de Hígado ascendía impetuosamente hacia lo alto sin el freno natural que debía suponer en ella unos Pulmones con su función correcta. El tratamiento para los sofocos de esta constitución y las demás, será expuesto en el siguiente post. A nivel emocional, sufría largas ausencias de su marido debido a que era marinero, y los sofocos siempre se desencadenaban la última noche antes de partir éste en su largas travesías que traerían con ellas su ausencia durante meses. Tras una breve charla con la paciente para descodificar este síntoma, se dio cuenta que la única manera de solucionar su problema era la aceptación, ya que nada estaba ni en su mano ni en la de su marido. Al tiempo que se le dotó de herramientas para la gestión del problema visionándolo desde otro punto de vista. Al cambiar su emoción respecto al problema, esa misma noche la paciente pudo dormir sin sofocos por primera vez en más de 45 días desde la ausencia de su marido, comenzando una mejoría que fue total al cabo de 72 horas, sin haber vuelto a padecer más recaídas desde aquel encuentro. Próximo post: tratamiento de los sofocos con Mano Acupuntura Constitucional.  

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