10 Secretos Shaolín Explicados

10 SECRETOS SHAOLÍN EXPLICADOS.

Vamos a explicar aquí estos 10 famosos secretos Shaolín que circulan por internet pero nadie conoce muy bien si esto es cierto o es un cuento oriental.

Secreto nº 1: No Pienses Demasiado o Dañarás tu Energía.

Vamos a explicar aquí estos 10 famosos secretos Shaolín que circulan por internet pero nadie conoce muy bien si esto es cierto o es un cuento oriental.

¿Cómo es posible tal afirmación de que pensar demasiado puede dañar nuestra vitalidad? Pues porque al igual que cada proceso del organismo, el pensamiento también necesita energía (QI). ¿Quién no se ha encontrado rendido después de un día de intensas reflexiones, como por ejemplo cuando nos presentamos a un duro examen académico?

Cada función corporal está sustentada por un órgano o grupo de órganos. Así por ejemplo a nivel emocional, cada vez que nos “visita” un ataque de ira, estaremos sacando la energía que nutre esa ira del Hígado. Cuando nos alegramos, quien suministra el Qi necesario es el Corazón. Cuando tenemos miedo, la emoción es soportada por el Qi de los Riñones. Si nos preocupamos y posteriormente nos ponemos tristes será el Pulmón quien aporte el Qi. Si pensamos demasiado a nivel intelectual* será el Bazo quien facilite esa función cerebral de reflexión.

Por eso como cualquier actividad emocional o intelectual requiere su nutrición por parte del órgano correspondiente, si esa emoción la mantenemos durante mucho tiempo como algo típico en nuestro modelo de vida, terminaremos por debilitar la fuente que suministra la energía, que en el caso del pensamiento reflexivo es el Bazo.

Cuando esto es así pueden surgir más fácilmente síntomas como: malas digestiones, retención de líquidos, problemas intestinales, pérdida de apetito, palpitaciones cardíacas, dolor de cabeza frontal, etc. Estando todos estos síntomas relacionados con desequilibrios en las funciones energéticas del Bazo y Estómago.

Por eso el axioma dice: no pienses demasiado o dañarás tu energía.

* La acupuntura constitucional nos enseña que hay dos tipos de pensamiento reflexivo: uno atañe al Bazo, es el tipo de pensamiento que usamos de modo lógico para solucionar un problema matemático o una situación difícil en nuestra vida cotidiana. El otro atañe al Pulmón, y es un tipo de pensamiento también reflexivo pero no en el sentido de reflexionar para encontrar una solución lógica, sino un tipo de pensamiento más cercano a la preocupación, que permite que nos enredemos en un problema recomiéndonos constantemente, pero que no llega a aportar una solución. Por lo que finamente al no encontrar una salida, derivará en la emoción de tristeza y posteriormente depresión.

 

Secreto nº 2. No Hables Demasiado.

La mayoría de la gente o habla o hace. Es mejor hacer.

El individuo debe ser coherente con sus impulsos y necesidades, porque ellos le indican su Tao, su senda en esta vida y eso para lo que ha venido. Cuando uno es coherente con sus impulsos internos todo su ser se alinea en congruencia entre lo que siente y lo que hace. Cuando eso ocurre, la llave del cielo baja hasta su mano, en el sentido que recupera la comunicación con el motivo por el que fue creado y se le concedió vivir en la Tierra.

Todos estamos en permanente comunicación con lo divino, como afirma la física cuántica, todos llevamos en nuestro interior una semilla divina, desde esa visión podemos considerarnos un dios y una diosa. Ese poder nos ha sido concedido para realizar nuestra misión en la vida y el nexo con ese poder es un puente que hace posible la comunicación entre nuestro corazón y el corazón universal.

Los impulsos internos que nos guían son como el mapa y la brújula con la que hemos sido dotados desde nuestro nacimiento, mientras que el puente es la comunicación permanente de la que disponemos para recibir ayuda del cielo. Pero todo ello solo funciona con un principio: congruencia.

Si hablamos y no hacemos nos será imposible ser congruentes con nuestras inquietudes más profundas, entonces perderemos el puente, nuestro mapa y nuestra brújula carecerán de sentido. ¿Para qué una brújula si no sigo la aguja que conduce a mi norte?

Si hablas y no actúas pasarás de puntillas por la vida, si actúas y no hablas habrás obrado siguiendo tu guía interior en busca de la congruencia, bendita palabra, la llave de tu poder divino.

 

Secreto nº 3. Trabaja Durante 40 Minutos, Luego Detente Durante 10 Minutos.

Experimentos científicos durante el pasado siglo XX evidenciaron que el ojo y el cerebro humano no pueden enfocarse a su mayor nivel durante más de cuarenta minutos en una labor. Siendo estos 40 minutos una especie de “fusible” para preservar nuestra salud.

¿Por qué esto es así?

Ante un trabajo de fijación excesivo los ojos se recalientan, siendo hidratados y nutridos gracias a la sangre. Para formar la sangre, los órganos se “estrujan”  energéticamente, ya que la función sanguínea es una prioridad biológica  para la supervivencia.

Como todos sabemos, cuando queremos refrigerar un motor que se recalienta necesitamos continuamente reponer el líquido que este recalentamiento evapora. Del mismo modo la sangre refrigera los ojos ante un trabajo excesivo, dispersando el calor y manteniendo la función ocular correctamente. Pero si el trabajo es excesivo, la sangre se  irá “evaporando” terminando por afectar a los ojos ¿Quién no ha sentido calor en sus ojos cuando mira la TV durante horas?

Cuando esta situación es rutinaria (Tablets, Ordenadores, Teléfonos móviles…), los ojos terminaran por dañarse, debilitándose los órganos al intentar aportar el flujo de sangre que la vista necesita. Por eso aparecen señales  como: mareos, palpitaciones cardíacas, enrojecimiento facial y ocular, nauseas, dolor de cabeza, irascibilidad, etc. Siendo todo ello indicaciones de que nuestros órganos no pueden seguir sustentando la excesiva demanda de nuestros ojos.

¿Qué podemos hacer?

  • Realizar pausas cada cuarenta minutos mirando a lo lejos en el cielo.
  • Beber agua.
  • Masajearnos los ojos.
  • Sumergirlos y abrirlos en agua fría unos segundos.
  • Seguir las piruetas de los vencejos en el aire.

Tenemos modelos de trabajo que buscan una productividad salvaje lo cual afecta a nuestra salud, debemos en la medida de lo posible acercarnos al uso para el que cada una de las partes que nos componen fue ideada, y sin duda alguna los ojos no fueron creados para producir salvajemente, sino para mirar libres y a lo lejos en la Naturaleza.

 

Secreto nº 4. Controla tu Exceso de Alegría o Dañarás tus Pulmones.

Cada emoción debe tener su equilibrio, incluso la alegría en exceso puede dañarnos. Se refiere aquí a una felicidad desmesurada donde el sujeto se cree por encima de todo y de todos dejando de lado sus responsabilidades, creando una mente inestable.

Cada vez que experimentamos una emoción se excita un determinado haz neuronal que envía mensajeros por el sistema nervioso inundando uno u otro órgano de energía en función de la emoción experimentada.

La preocupación llena de energía los pulmones, la reflexión intelectual el bazo, el miedo los riñones, la ira el hígado y la alegría inunda de energía el corazón. Una emoción experimentada intensamente o durante un tiempo excesivo,  estimulará en exceso el órgano correspondiente a esa emoción. Lo cual puede dar lugar a desequilibrios en la relación de control entre los diferentes órganos.

Recordemos los Cinco Movimientos de la Energía entre nuestros órganos y su relación de control:

El agua (Riñones y Vejiga) apaga el fuego (Corazón e Intestino Delgado).

El fuego (Corazón e Intestino Delgado) derrite el metal (Pulmón e Intestino Grueso).

El metal (Pulmón e Intestino Grueso) corta la madera (Hígado y Vesícula Biliar).

La madera -raíces- (Hígado y Vesícula Biliar) derrota a la tierra (Bazo y Estómago).

La tierra domina (Bazo y Estómago) y absorbe el agua (Riñones y Vejiga).

En el caso de la alegría que nos ocupa: una alegría desmedida puede desbordar la energía del Corazón, energía Fuego. Cuando esto es así como el Fuego controla o domina a la energía del Metal que son nuestros Pulmones, este fuego excesivo puede dar lugar fácilmente a un déficit de energía pulmonar por lo que la persona puede padecer trastornos como cansancio, disnea, problemas cutáneos, exceso de preocupaciones posteriores a la alegría, hemorragias nasales, etc. 

¿Quién no ha perdido el apetito tras un disgusto o una preocupación intensa? Del mismo modo ocurren interferencias en el organismo con el resto de emociones. Es conveniente conocer tu constitución y sus tendencias, y prestar atención a las emociones excesivas para poderlas equilibrar, puesto que todas ellas van a interferir en el equilibrio natural de nuestro organismo.

 

Secreto nº 5. No te Preocupes o te Enfades Demasiado porque Dañarás el Hígado y los Intestinos.

La preocupación está asociada al elemento Metal que como dijimos en el anterior post, es la energía relacionada con los órganos Pulmón e Intestino Grueso (éste último órgano es pareja energética del Pulmón). La característica del metal es la compactación, es el modo como se genera la roca y el diamante, dirigiendo su Qi hacia el interior de sí mismo. Al ser su energía de interiorización, la preocupación en la constitución Tae Yang (Pulmones fuertes e Hígado débil) consiste en enredos mentales que van profundizando más y más sin llegar a una solución.

Esto causa un exceso de energía compactada en el Intestino que va a causar recalentamiento en su función, lo cual evaporará líquidos más rápidamente de lo normal llevando a la persona a padecer estreñimiento.

Del mismo modo si padecemos enfados de modo habitual y crónico podremos terminar por dañar al Hígado, ya que este órgano es el que aporta la energía necesaria para poder manifestar la ira, igual que el Corazón es el órgano que aporta su Qi para poder expresar la risa y la alegría.

Si la persona es de constitución Tae Yang (Pulmón fuerte e Hígado débiles) y se enfada frecuentemente, su Hígado débil por naturaleza tendrá que soportar el desgaste de su energía para sustentar esos enfados, con lo que la persona airada muy posiblemente sufra de cefaleas, dolor de ojos, boca amarga, mareos, etc.

Conócete a ti mismo, tus tendencias constitucionales y descubre herramientas para poder equilibrar tu vida. Método Kensho y Mano Acupuntura Constitucional Coreana.

 

Secreto nº 6. Cuando Comas Alimentos no Comas Demasiado.

Asegúrate siempre de que no estés muy lleno, ya que esto puede dañar el bazo. Sin embargo cuando sientas un poco de hambre, come un poco.

Comer en exceso perjudica la energía del Bazo ya que es este órgano quien pone a disposición su energía para poder realizar la digestión o proceso de Termogénesis, que representa la energía que se requiere “invertir” para los procesos de la digestión: absorción, transformación y transporte de los alimentos ingeridos. La Termogénesis es sustentada directamente por el Qi del Bazo.

Si comemos demasiadas cantidades, el Bazo puede terminar agotando su energía, del mismo modo que un pozo termina por secarse agotando sus capas freáticas si extraemos agua de él constantemente.

Se debe tener en cuenta que hay cierto retraso en la comunicación de la sensación de saciedad por parte del Estómago al cerebro, esto quiere decir que cuando nuestro cerebro recoge la señal de que el Estómago está lleno y dejamos de comer, ya es demasiado tarde, pues esa señal estaba ocurriendo entre unos 10 a 15 minutos antes, según la velocidad de ingesta de cada cual.

Por eso es más adecuado ingerir menos cantidades de alimentos y comer algo simple cuando de nuevo percibamos la sensación de hambre. Si conservamos la capacidad energética de nuestro Bazo, éste podrá seguir realizando sus funciones digestivas correctamente y dejarán de producirse aspectos lógicos de un mal metabolismo digestivo como retención de líquidos, estreñimiento o diarreas, obesidad, ansiedad, distensión abdominal, sensación de pesadez corporal, etc.

Secreto nº 7. Cuando Hagas las Cosas, Tómate tu Tiempo, no te Apresures Demasiado.

Recuerda el dicho “Apresúrate lentamente que pronto llegará”. Nuestro modo de vivir “civilizado” es terriblemente exigente para nuestra salud. En lo salvaje todo tiene su tiempo, y aunque nos parezca pausado y lento, todo finalmente termina por llegar.

Ser el más rápido, el más completo, el mejor, el más…productivo. Cuando hacemos de ese rezo nuestra oración diaria, los problemas no van a tardar en aparecer. Tenemos prisa por lograr resultados evidentes, entonces el estrés hace acto de presencia y con él trastornos civilizados como: ansiedad, insomnio, úlceras digestivas, familias desestructuradas, enfermedades nerviosas, cáncer…

Recuerdo en mi adolescencia que haciendo autostop me recogió un hombre de negocios de mediana edad en un flamante vehículo de gama alta. Realizó el recorrido por autopista a 180 km/h sin mediar palabra durante una hora aproximadamente, sin estar “presente”. Como mi destino le pillaba de paso, al llegar se detuvo en el arcén, y al darme la maleta me dijo en un instante: – vive la vida chaval, se pasa volando… se pasa volando-, exclamó dos veces. Miró levemente el suelo sintiendo que así se había pasado ya su vida, arrancó el vehículo apresuradamente y siguió, supongo yo, su viaje a 180 km/h.

Lo tomé como un mensaje de un hombre al que se le fue su vida viviendo “civilizado”. Cuando vivimos al ritmo de lo salvaje y natural sabemos esperar, porque realmente no estamos esperando, estamos viviendo ese momento, caminando a ritmo pausado. En ausencia de prisas uno puede detenerse y mirar el arco iris un instante, saborear el Qi de la ráfaga de viento en nuestra cara, oler una flor, vivir los acontecimientos desde la consciencia del instante presente con sus regalos.

Desde que el trigo se siembra hasta que lo comemos en una barra de pan, transcurren muchos meses. Ahora nuestra ambición civilizada pretende conseguir dos y más cosechas de algunos productos que la naturaleza ha dispuesto que sean recogidos una sola vez al año. ¿Somos más inteligentes que la propia Naturaleza? O estamos abriendo el vientre de la gallina de los huevos de oro llamada Madre Tierra ¿?

Cuando vivimos en lo salvaje los resultados llegarán, sucediendo por sí solo mientras andamos el camino recogiendo y viviendo sus regalos.

Vive salvaje, apresurado de modo lento y estarás gozoso del resultado final, porque  aunque la vida también se te haya pasado volando, estará impreso en ti la vivencia de esa flor, del arco iris y la ráfaga de viento en el rostro, eso te dejará saciado de vida y lleno de paz.

 

Secreto nº 8. Si no Haces Ejercicio Físico, Perderás el Equilibrio.

Nuestro sistema nervioso se comunica con nosotros por medio de nuestro cuerpo  físico mediante sensaciones que nos indican las necesidades que tiene el organismo para equilibrarse.

Las ocasiones en las que sentimos la necesidad de realizar ejercicio, es un intento del organismo de reajustar algunas funciones del sistema nervioso por medio de la actividad física (movimiento yang de la energía). En esos momentos nuestro cuerpo está preparado para realizar este tipo de actividad, pero si no la ejecutamos vamos a entrar en una dinámica de tensión interna permanente. Vamos a tener una necesidad vital no expresada.

Debido a la permanente tensión nerviosa que no es transformada y sacada al exterior en forma de movimientos, este estado va a dañar a nuestros órganos macizos (Pulmones, Corazón, Bazo, Riñones e Hígado), pudiendo padecer problemas como: palpitaciones, respiración corta, diarreas, falta de apetito, trastornos en la evacuación de líquidos, problemas tendinomusculares, irascibilidad, tristeza y apatía, insomnio, etc.

Por el contrario si nos ejercitamos, estaremos transformando en movimientos los impulsos nerviosos internos preparados para tal fin, con lo que se producirá un equilibrio entre nuestra energía yin (sistema nervioso parasimpático) y nuestra energía yang (sistema nervioso simpático). Es una metáfora de la naturaleza, donde la pleamar es yang y la bajamar yin, siendo necesario este ajuste pues gracias a el ocurren las mareas vivas.

Del mismo modo en nuestro organismo también deben ocurrir este tipo de “mareas” energéticas entre las diferentes partes de nuestro cuerpo. Esto se conoce entre los practicantes de Qi Gong Médico como la danza de las energías: la vida eclosiona en nuestro interior como una plétora lógica del equilibrio entre el yin y yang.

 

Secreto nº 9. De vez en Cuando Aprende a no Hacer Nada.

Cuando una persona está de modo permanente realizando actividades físicas, está gastando su energía nerviosa yang o de activación. Las necesidades energéticas para realizar este tipo de trabajo se satisfacen “quemando” energía yin del organismo, extrayéndose esta energía de los órganos…hasta que se termina agotando.

Es como si quisiéramos tener un hogar encendido permanentemente suministrando leña de la leñera, deberemos reponer la leña (yin) de otro modo tarde o temprano se agotará y nos quedaremos sin fuego (yang).

El modo que tiene el organismo de reajustar y reponer la “leña” o energía nutritiva yin, es el descanso. Entrar en períodos de descanso profundo, como los que facilitan la meditación o el Qi Gong entre otras técnicas, hace posible que las energías del organismo se dirijan hacia adentro a sus niveles más profundos (órganos), en un movimiento de retracción de las energías, del mismo modo como se recogen hacia el interior las antenas de un caracol, es la manera que tiene el organismo para regenerar nuestra energía más nutritiva y el potencial orgánico.

Cuando no descansamos a estos niveles y continuamos realizando ejercicios, el organismo entrará en desequilibrio produciéndose las típicas lesiones deportivas tendino musculares, lesiones que en algunos casos y a pesar de los insistentes tratamientos no podrán restaurarse, puesto que el problema reside no en el músculo o tendón, sino en el hecho de que el organismo no dispone ya de nutrición yin para regenerar la lesión.

Debido a que si no hay yin (leña) no podrá existir yang (fuego), el deportista comenzará a presentar desgana, apatía, incluso depresión, falta de chispa, frilosidad en extremidades, y si aún así continua ejercitándose los síntomas empeorarán,  evidenciando agotamiento de los órganos: palpitaciones, diarreas, mareos, malas digestiones, etc.

Lo mejor de uno mismo solo podemos alcanzar a darlo desde un estado de equilibrio, donde deben estar ambos polos. Por sí solos los extremos son débiles, porque a ambos les falta la energía que los complementa. Tanto un exceso de ejercicio como un exceso de actividad, solo traen desequilibrios y trastornos. Conócete, aprende sobre tu constitución y conserva el equilibrio, en él se genera la marea viva de tu organismo.

 

Secreto nº 10. Conócete a ti Mismo.

Tanto los griegos con la frase «Conócete a ti mismo» en la entrada de Delfos, como los monjes Shaolin en China, sabían de la necesidad de conocerse a uno mismo. El objetivo de la formación de un monje Shaolin, es equilibrar el Yin y el Yang, sabiendo lo que su cuerpo necesita.

El monje Shaolin no se guarda ninguna acción dentro de sí: cuando debe hablar, habla, cuando debe callar, calla, cuando debe actuar, actúa, cuando debe aceptar, fluye, y cuando debe detenerse, se detiene.

Actúa con maestría entre ambas energías yin yang sin importarle el tiempo que sea necesario dedicar a cada estado de equilibrio, ya que conoce que desde el poder de su equilibrio lo tiene todo.

Lo único que necesita es conocerse a sí mismo, porque de ese conocimiento se deriva saber lo que le conviene y lo que no, lo que necesita y lo que no, lo que puede y no puede hacer para recuperar su poder. Necesita coraje, puesto que tan necesario es el valor para poder actuar en unas ocasiones, como para dejar de hacerlo en otras aceptando las cosas para introducirse en el silencio y la paz interior, donde se encuentran las respuestas.

Los logros espirituales y físicos por los que son admirados a nivel mundial, son debidos a la dedicación diaria del dominio de este equilibrio. Tal vez el modelo de vida occidental no sea el más adecuado para llevar la vida de equilibrio que nos pide nuestro cuerpo, pero conocerse a uno mismo, escucharse y concederse los pequeños espacios de libertad, acción, silencio y pausa que nuestro organismo nos pide, son el único modo de acceder de manera sensata a una vida más congruente con lo que el ser humano es: bienestar, alegría y poder creativo sin límites.

Conoce tu constitución energética, y con ello los rasgos que te caracterizan a nivel físico y emocional, tus órganos fuertes, los débiles, tus tendencias patológicas, las causas de tus desequilibrios, y las herramientas y soluciones para equilibrar tu peculiar energía personal con los cursos de la Escuela Kensho.

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