Relatos Cortos – 1. Constitución energética y Genuinidad.

1. Constitución Energética y Genuinidad

El joven Aldar se encontraba paseando aquella mañana fresca y agradablemente lluviosa de primavera, cuando la fragancia de un lilo cercano llegó hasta su nariz. Desviándose de su trayectoria se acercó hasta él para hundir su rostro entre las flores y cerrando los ojos inhalar profundamente aquel aroma que llamó su atención.

Durante unos instantes sintió algo bello, hasta que una pregunta punzó en su mente ¿cómo puede el lilo obtener de la tierra ese aroma? ¿cómo pueden las distintas plantas obtener resultados tan dispares si todas ellas toman su energía de la tierra? ¿qué es lo que hace posible que aun procediendo toda la energía del mismo lugar que es la tierra, unas plantas den flores, otras frutos, unas aromas y otras sabores tan diferentes y peculiares?

Aquella pregunta incomodó su mente hasta tal punto que decidió dirigirse a entrevistarse con su maestro Volthor lo más rápidamente posible. Presuroso comenzó a descender la ladera del monte Athus en el que se encontraba, para después de recorrer bajo la lluvia  legua y media, llegar ante la majestuosa vivienda de Volthor.

Allí le encontró, como siempre, serenamente hermoso. Era su maestro de vida, y él un alumno privilegiado. No sabía de nadie que tuviera al igual que él un maestro de vida. Abrió la puerta de la cancela andando de puntillas en un intento de no perturbar a Volthor mientras éste podaba su olivo, y cuando se iba a presentar ante él, su maestro con un leve chasquido de su garganta, armonizó su poderosa voz de modo tenue para darle los buenos días.

– Hola Aldar, te estaba esperando.

– ¿Cómo supiste que estaba detrás de ti? Le preguntó Aldar.

– Sobresaltaste al petirrojo, se echó a volar cuando notó tu presencia en la cancela.

– Hoy me entretuve paseando arriba, entre los lilos, han florecido y huelen muy bien.

– Sí, hace días comenzaron a echar la flor.

– Tengo una pregunta Volthor.

Ante el silencio por respuesta de su maestro, Aldar comenzó a hablar.

– Me preguntaba… que si toda la vida vegetal toma para su desarrollo los nutrientes y la energía del mismo sitio que es la tierra, como es posible que unos pueden ser tan diferentes en sus frutos de otros. Mientras unos dan frutas jugosas, otros dan especias aromáticas o picantes, otras veces ascienden hacia lo alto como las alubias que dan frutos duros, pero siempre hay algunos que dan lo mejor de sí al profundizar en sus raíces como los ajos o los puerros. ¿Cómo puede ser esto posible si todos tienen el mismo origen? ¿Acaso no parece magia?

Volthor sonrió levemente para sí, con la satisfacción del maestro encargado de enseñar a quien de verdad quiere saber.

– Chico –exclamó Volthor mientras dejaba las tijeras de poda en un banco de madera cercano y se giraba despacio ante su alumno- lo que hace posible esas diferencias, son las cualidades intrínsecas que cada ser vivo animal o vegetal, tiene como dote dentro de sí, su genuinidad.

 

Vegetales de los escudos

 

Mirándole fijamente a los ojos, el maestro prosiguió.

– La tierra da todo lo que tiene en sus entrañas sin guardarse nada, al igual que el universo que contiene y te obsequia con todas las posibilidades.

– Entonces cada especie transforma dentro de sí eso que recoge de la tierra y del cosmos ¿y todas tienen las mismas posibilidades? – Preguntó el joven.

– Cada cual elije guiado por su naturaleza interior aquello que necesita o cree necesitar para dar a luz lo que lleva dentro. Pero no todos tienen las mismas posibilidades, cada especie y cada ser vivo tiene un don que le hace diferente, especial. Lograr encontrar tu don especial ya sabes que es tu primera misión Aldar, porque tu don te permitirá focalizarte en eso que te da plenitud, del mismo modo que al rosal le hace pleno florecerse en rosas.

Realizando un guiño con su ojo izquierdo continuó explicando:

– Ya sabes que tu constitución humana es Tae Yang, conoces de la fortaleza de tus pulmones y la debilidad de tu hígado y también los dones personales ligados a tu constitución.

– Gracias Volthor.

– Tienes un trabajo para hoy muchacho, se consciente de aquello en lo que empujado por tu constitución, te focalices a cada instante y comprueba después, como de un modo u otro, eso se manifiesta en tu vida. Te espero mañana, a la hora de siempre, por hoy es suficiente.

– Gracias de nuevo maestro.

Y entornando su mirada al suelo intentando entrever la tierra bajo el mullido manto de hierba del jardín de Volthor, Aldar comenzó a alejarse mientras meditaba en qué querría transformar en el día de hoy la energía y posibilidades con los que la tierra y el universo le estaban obsequiando…

 

 

 

Tom

Investigo y Trabajo en: Manoacupuntura Constitucional Coreana Qi Gong Médico Formador del Método Kenhso

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