Todo lo que creamos en nuestras vidas está vinculado a nuestras emociones.

La alegría, el miedo, la preocupación, la rabia, la tristeza o el contento, son algunas de las emociones que expresamos como respuesta a las experiencias vividas. Las emociones influyen en nuestro sistema nervioso, en la tasa cardíaca, la circulación de la sangre, las cascadas de hormonas, el sudor o nuestra respiración.

Pero cuando no las expresamos por uno u otro motivo, producimos un desequilibrio que afecta a los órganos inter­nos y a los distintos tejidos de nuestra estructura corporal. Cada emoción produce una reacción distinta en el sistema nervioso autónomo, que a su vez genera distintas respuestas químicas y sus cambios fisioló­gicos pertinentes. Todo ello con el fin de poder expresar lo que sentimos por medio de nuestro cuerpo.

Cuando las emociones no son expresadas, sea un llanto, una sonrisa, un ataque de ira o un acto de ternura, la fisiología que el organismo había preparado a nivel corporal quedará anclada en algún lugar de nuestros tejidos. Es entonces cuando el Qi se bloquea alterando el equilibrio interno. Este proceso además de los desajustes corporales que causa, nos hace sentirnos emocionalmente desvalorizados, ya que sentimos que no podemos ser nosotros mismos.

Si esto se mantiene en el tiempo, meses o años después pueden aparecer dolores en diferentes partes del cuerpo, así como trastornos de diversa gravedad relacionados con los procesos emocionales no manifestados

El cuerpo guarda como el mejor guardián todas las experiencias de nuestra vida, y cuando éstas nos producen determinadas emociones no tenemos otra posibilidad que expresarlas si queremos salvaguardar nuestro bienestar presente y futuro.

Por eso cuando realizamos un masaje en la espalda o en cualquier otra región del cuerpo podemos conectar y despertar una experiencia reprimida en forma de emoción guardada en ese lugar y cuando nos aprietan en un músculo desembocar en un llanto de dolor…emocional.

La respiración también nos ayuda en la expresión emocional acelerándose con el estrés o el miedo, para de este modo aportar al organismo el Qi necesario para sobreponernos a esa situación.

Este es uno de los principios del Qi Gong Terapeutico, conocido como Desbloqueo o Danza del Qi, unir la respiración junto con los movimientos que sacan a la luz los bloqueos energéticos enquistados en nuestra estructura. Por eso en muchas ocasiones los practicantes de Qi Gong experimentan durante la práctica unas ansias irrefrenables de chillar, llorar, realizar giros y movimientos en apariencia incoherentes, o de salir corriendo. La finalidad del cuerpo es recuperar el equilibrio, y tras la práctica cuando todo está en orden y en su sitio permitir que surja la quietud como el arbol enraizado en su ser, sereno y en paz, conectados a la luz, nuestra luz.

Tom

Investigo y Trabajo en: Manoacupuntura Constitucional Coreana Qi Gong Médico Formador del Método Kenhso

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