Secreto nº 9. – De vez en Cuando Aprende a no Hacer Nada.

Secreto nº 9. De vez en Cuando Aprende a no Hacer Nada.

Cuando una persona está de modo permanente realizando actividades físicas, está gastando su energía nerviosa yang o de activación. Las necesidades energéticas para realizar este tipo de trabajo se satisfacen “quemando” energía yin del organismo, extrayéndose esta energía de los órganos…hasta que se termina agotando.

Es como si quisiéramos tener un hogar encendido permanentemente suministrando leña de la leñera, deberemos reponer la leña (yin) de otro modo tarde o temprano se agotará y nos quedaremos sin fuego (yang).

El modo que tiene el organismo de reajustar y reponer la “leña” o energía nutritiva yin, es el descanso. Entrar en períodos de descanso profundo, como los que facilitan la meditación o el Qi Gong entre otras técnicas, hace posible que las energías del organismo se dirijan hacia adentro a sus niveles más profundos (órganos), en un movimiento de retracción de las energías, del mismo modo como se recogen hacia el interior las antenas de un caracol, es la manera que tiene el organismo para regenerar nuestra energía más nutritiva y el potencial orgánico.

Cuando no descansamos a estos niveles y continuamos realizando ejercicios, el organismo entrará en desequilibrio produciéndose las típicas lesiones deportivas tendino musculares, lesiones que en algunos casos y a pesar de los insistentes tratamientos no podrán restaurarse, puesto que el problema reside no en el músculo o tendón, sino en el hecho de que el organismo no dispone ya de nutrición yin para regenerar la lesión.

Debido a que si no hay yin (leña) no podrá existir yang (fuego), el deportista comenzará a presentar desgana, apatía, incluso depresión, falta de chispa, frilosidad en extremidades, y si aún así continua ejercitándose los síntomas empeorarán,  evidenciando agotamiento de los órganos: palpitaciones, diarreas, mareos, malas digestiones, etc.

Lo mejor de uno mismo solo podemos alcanzar a darlo desde un estado de equilibrio, donde deben estar ambos polos. Por sí solos los extremos son débiles, porque a ambos les falta la energía que los complementa. Tanto un exceso de ejercicio como un exceso de actividad, solo traen desequilibrios y trastornos. Conócete, aprende sobre tu constitución y conserva el equilibrio, en él se genera la marea viva de tu organismo.

Tom

Investigo y Trabajo en: Manoacupuntura Constitucional Coreana Qi Gong Médico Formador del Método Kenhso

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