Relatos Cortos – 5. El Silencio.

Volthor acerca la palma de su mano izquierda a la mejilla de Aldar y sin llegar a tocarle, éste intuye el mensaje de su mentor al tiempo que escucha un susurro: – Bienvenido Aldar.

El muchacho se resiste a abrir los ojos, pero el toque de atención de su maestro le despierta la mente y con ella recuerda su ansiedad por aprender, tiene que abrir los ojos, ¡han subido a meditar!

– Volthor, – exclama con voz entrecortada -me ha supuesto un gran esfuerzo salir de donde estaba.

– ¿Y dónde estabas?

– En mi, pero de una manera como jamás antes había estado. No acierto a explicar como me encontraba, era como si yo fuese yo, pero al mismo tiempo…también era el aire, la montaña, el agua, era tan liberador, tan total que me sentía enorme, pero al mismo tiempo todo era paz, todo era un bello…

– ¿Silencio? Le interrumpe Volthor.

– ¡Eso es! ¿Cómo lo sabes?

– Escucho esa música cada día, cuando acallo mis sentidos externos y los vuelco al interior, entonces surge esa melodía, la más hermosa, porque en su silencio las contiene a todas.

– Sí -responde Aldar- no podía ni siquiera atreverme a pensar porque de haberlo hecho se hubiera «roto» todo lo que había ahí. ¿Acaso he logrado meditar maestro? ¿Eso es lo que da el brillo a tus ojos? ¿Esta experiencia?

– Así es Aldar. Te has fundido. Durante unos minutos has dejado de ser tu para ser Todo.

– Solo sentía que no había barreras, que no había límites, traspasaba las fronteras de mi piel y todo era perfecto, sin tensiones, sin esfuerzos.

– Eso es meditar: fundirte. Pierdes tu identidad para lanzarte al vacío y en ese vacío de pronto te encuentras unido al Todo.

– Solo me he dejado llevar, ha sido sencillo.

– Para algunas personas no es tan sencillo, hace falta coraje para atreverse a no ser. Mucho.

– ¿Coraje? ¿Te refieres a valor?

-Así es, y la gente es muy cobarde. Nadie quiere abandonar las barreras del ego, es peligroso, muy peligroso, puedes dejar de ser tu para convertirte en flor, puedes abrir tu corazón como el de un niño recién nacido al ciento por ciento, y si en ese estado de fragilidad se acerca un peligro…

– ¿¡Qué!? Interrumpió Aldar con avidez.

– Nada, pero la gente tiene miedo porque no sabe que todo está siempre bien.

– No entiendo muy bien Volthor.

– Aunque tu corazón se encuentre abierto y frágil ocurra lo que ocurra será la expresión de la vida lo que te está alcanzando y en su orden todo estará bien. Debes confiar y mantener tu corazón siempre abierto Aldar.

– Entiendo, ¿es el único modo de poder penetrar en estos estados verdad?

– Cuando hueles una rosa con el corazón abierto hay un instante en el que no piensas, solo sientes el aroma de la rosa y te conviertes en su fragancia, trasciendes tus barreras físicas. Cuando ves un arco iris también te fundes en él y te conviertes en luz curvada llena de color. Cuando estás fundido eres rosa, eres arco iris, eres brisa, eres amor. No existes tu, existe el Todo en ti y tu existes en el Todo. Pero hay un momento en el que tu mente juzga el olor de la rosa y pronuncias un «que bien huele», un momento en el que dictas que el color lila del arco iris es menos intenso que el resto, y ahí recuperas tu mente, y te separas del Todo.  Creo que no hace falta que me explique más, porque lo has sentido.

– Jamás había estado tan a gusto Volthor, me sentía tan íntimamente solo rodeado de tanta paz y tanto bienestar que me hubiera quedado allí durante horas.

– Eso es lo que vas a poder hacer a partir de ahora cada día.

– ¿Ya he aprendido a meditar?

– Jajajaja, únicamente has tenido una experiencia meditativa, pero eso es sencillo en este lugar, aquí no hay presiones, ni enemigos, el aire está limpio, la temperatura agradable, nos rodea el silencio, todo está estable, aquí es sencillo Aldar, te enseñaré a meditar cuando tu estómago esté revuelto y tu mente agitada, cuando tengas la presión de alcanzar un objetivo y cuando tu enemigo aceche a tu puerta, es ahí donde realmente es más necesario que nunca saber meditar y es ahí donde es más difícil que nunca conocer cómo penetrar en la meditación.

– ¿Y tendré que tener los ojos cerrados mientras el enemigo llama a mi puerta?

– Primero aprenderás a meditar en tu interior con los ojos cerrados, más adelante darás el salto y aprenderás a hacerlo con tu exterior. A partir de ese momento no será necesario que cierres los ojos, podrás cerrarlos o mantenerlos abiertos, pero hagas lo que determines hacer, sabrás penetrar en meditación.

Sintiendo las palabras de Volthor como campanas de gloria en sus oídos, Aldar se recoge de nuevo sobre sí y acercándose a la superficie del agua mientras acaricia sus hebras frescas con los dedos, susurra a Evio un imperceptible -gracias-.

 

 

Tom

Investigo y Trabajo en: Manoacupuntura Constitucional Coreana Qi Gong Médico Formador del Método Kenhso

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