Relatos Cortos – 2. El Diamante.

2. El Diamante.

Aldar sabía de su naturaleza Tae Yang, su maestro Volthor le había explicado ya el por qué de las diferencias entre los seres humanos. Sabía que los conocidos como raza Tae Yang eran aquellos que tenían en sí la misma naturaleza energética que tiene el elemento metal en la naturaleza. Entonces pensó:  ¿qué logra el metal en la naturaleza? ¿qué es lo que logra transformar y sacar a la luz?

Comenzó a recordar las enseñanzas de Volthor, aquellas que le indicaban todas las peculiaridades del elemento metal. Sabía que su cualidad era ser rígido y duro pero al mismo tiempo flexible como el acero del sable. De ahí que en el reino de Isthia donde ambos vivían, se eligiese la espada como símbolo de justicia inamovible.  Conocía que en la naturaleza los minerales pertenecen al reino del metal, y que estos realizan un movimiento energético opuesto a la madera: mientras que ésta tiende a ascender, desplegarse y crecer en todos los sentidos, la energía mineral siempre se mueve hacia el interior, compactándose más y más, hasta tal punto que los minerales más antiguos tras siglos compactándose, terminan formando el mineral más hermoso, preciado y valioso: el diamante.

Entonces un rubor iluminó su rostro, -acabo de entenderlo – exclamó en voz alta como si tuviese un acompañante a su lado- mi naturaleza metal me invita a profundizar en mi ser, entonces… al igual que la roca, si logro penetrar lo suficientemente en mi interior terminaré por sacar a la luz un…¿diamante?

No pudiendo contener sus piernas, se dio  media vuelta y comenzó a deshacer alegremente el camino andado desde la casa de Volthor. A los pocos minutos y con voz ruda y aliento entrecortado interrumpió a su maestro:

– ¡Volthor! Acabo de entender qué debo transformar de la naturaleza, acabo de comprender qué puedo sacar de mi a la luz, ¡el diamante!

Con una enorme risotada Volthor se dio media vuelta y le dijo:

– Aldar, sacar el diamante es lo más costoso que vas a poder realizar en toda tu vida, pero si lo logras, deslumbrarás al mundo. ¿Estás preparado?

– No creo que sea tan difícil maestro, -respondió con cierta inquina Aldar- al fin y al cabo ya está dentro de mi, es mi don, sólo debo sacarlo.

– Todos tenemos ese don Aldar, no solamente tú. Pero debido a que tu naturaleza es interiorizadora al igual que la energía del metal, digamos que lo tienes en algún aspecto más fácil que los demás. Pero en otros… lo tienes increíblemente complicado – dijo Volthor entre risotadas.

Aquella palabras cayeron en la cara de Aldar como un escupitajo maloliente.

– Viajo aguafiestas –acertó a escuchar Volthor de los labios de Aldar-

– Solo te estoy avisando joven imberbe, puedes sacar ese diamante porque está en tu camino, pero si no lo haces bien, puedes volverte loco.

Aquello alarmó levemente a Aldar, -¿loco?- exclamó.

– Digamos que tu mente te dominaría a ti.

– ¿Y hay algo que pueda hacer para evitar que eso ocurra?

– Sí, se llama, Meditación.

– ¿Cuándo empezamos? – Dijo Aldar precipitadamente.

– Mañana al alba, cuando  el sol esté despuntando ven a verme, habré terminado mis ejercicios y empezaré contigo.

– Así lo haré maestro.

Y con una reverencia magistral que casi le hace darse un cabezazo en sus rodillas, Aldar reemprendió el camino hacia su casa.

Tom

Investigo y Trabajo en: Manoacupuntura Constitucional Coreana Qi Gong Médico Formador del Método Kenhso

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