Por qué Empeoramos de los Trastornos en Primavera

Por qué Empeoramos de los Trastornos en Primavera

Muchas personas experimentan un empeoramiento de sus síntomas en primavera: dolores reumáticos que se agravan, ansiedad, depresiones, cansancio o astenia primaveral, sin contar con las conocidas alergias típicas de esta estación.

Algunos estudiosos de la Medicina Tradicional China alcanzan a explicar que la primavera es la estación de la madera y el Hígado, y que para favorecer estas funciones del organismo deben comerse los productos naturales que nos da esta estación: la gran mayoría de frutas y verduras, sin embargo esta visión no es en absoluto lo más aconsejable. Veamos este aspecto.

El cuerpo humano es permeable a los factores climáticos externos: frío, humedad, viento, calor, bajas y altas presiones… debido a esto cuando las condiciones internas del organismo se equilibran con las presiones externas, como por ejemplo en una situación meteorológica de bajas presiones repentinas, la mayor presión interna del organismo tiende a equilibrarse perdiendo parte de su presión interior para equilibrarse con la exterior, siendo esto una ley física de la que el ser humano no puede sustraerse. Igual que el clima y el paisaje cambian con las estaciones, las condiciones y el funcionamiento de nuestro organismo también cambian con ellas.

Este flujo de presiones y de energía del interior al exterior o viceversa, trae como consecuencia el hecho de que el organismo debe soportar cierto tipo de estrés adaptativo gastando fuerza vital en el proceso. No hay mayor inconveniente si la persona es fuerte o está sana, como ocurre en los niños, pues el cuerpo dispone de autorreguladores naturales, pero en el caso de personas debilitadas, ancianas o enfermas que tienen ante sí un cambio brusco de presión atmosférica, aparecerán los típicos dolores reumáticos en articulaciones, dolores en cicatrices viejas, migrañas, etc. Siendo señales adaptativas sin más importancia.

Es lo mismo que va a ocurrir en primavera, pero en lugar de referido a un cambio puntual de presión atmosférica, ahora será un cambio energético más intenso y duradero: el cambio de transformación energética entre estaciones. Esto trae una adaptación más compleja y exigente  al organismo humano.

Por tanto ante una adaptación de este tipo si una persona se encuentra débil o tiene “fisuras” o zonas debilitadas como dolores reumáticos por ejemplo, estas zonas serán las primeras en reflejar molestias o dolores como consecuencia de la adaptación que debe soportar el cuerpo. Por eso no es solo importante sino fundamental llevar en cada época del año la alimentación más adaptada a nuestras peculiares necesidades según nuestro tipo de cuerpo, y no solamente incluír en nuestra dieta los alimentos de temporada, puesto que en el caso de la primavera, las frutas y verduras con las que se inunda los mercados, fortalecerá los organismos tipo yang, mientras que a los tipo yin constitucional, les debilitará.

Por tanto la alimentación correcta, sí, pero elaborada desde nuestras necesidades constitucionales y no desde la visión meramente estacional, se muestra como un soporte básico para sostener nuestra energía y gracias a ella poder adaptarnos de modo efectivo al medio y otras situaciones externas.

 

En el próximo post: Las dos constituciones que más sufren con la primavera y la alimentación más idónea.

Tom

Investigo y Trabajo en: Manoacupuntura Constitucional Coreana Qi Gong Médico Formador del Método Kenhso

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