¿Por qué a unas personas les van bien las cosas y a otras no?

¿Por qué a unas personas les van bien las cosas y a otras no?

Parece ser que todo se debe al orden implicado o llamado de otro modo: la energía.

Los científicos que investigan la física del universo están asombrados, puesto que están descubriendo que todo lo que uno decide no se debe a procesos que se desarrollan en nuestro cerebro, sino en nuestro campo de energía. Sí, has leído bien, no decides tú, sino tu energía.

Este campo de energía que vamos a llamar nuestra “mente energética”, está compuesto hasta día de hoy (a saber lo que nos depararán las próximas investigaciones) de dos aspectos:

a. De las ondas electromagnéticas de nuestro cerebro (es decir su actividad funcional), de lo que piensa nuestra mente y de lo que sentimos.
b. De otro lado, de todo influjo energético que nos impregna e influye procedente del exterior.

Siendo la suma de todo ello lo que generará nuestro campo personal de energía y de él, nuestra realidad.

La realidad.

Es un concepto “material” que antes hemos ayudado a crear en nuestra “mente energética” como consecuencia de una emoción sentida. Pero de acuerdo con los últimos descubrimientos de la ciencia, este tipo de mente no reside en el cerebro, sino que forma parte de un TODO personal llamado Campo de Energía.

Nuestra realidad sería entonces una consecuencia del estado de nuestra “mente energética”. Esto explicaría por qué invariable y “casualmente” cuando nuestra energía se encuentra en estados de alta frecuencia oscilatoria (la felicidad, el amor, la sonrisa, la ilusión o la benevolencia son algunos estados que capacitan la presencia de altas frecuencias oscilatorias en nuestro campo de energía), ocurren buenas noticias, acontecimientos maravillosos, mejoras económicas y experimentamos estados de dicha y felicidad. Esto es cuando menos curioso ¿verdad?

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Parece ser que lo que decide las cosas en las personas no es el cerebro, sino esa “mente energética” que reside fuera de uno, rodeándolo como algo intuitivo e inconsciente. Tal vez es debido a eso por lo que un vendedor no podrá vender un producto a un comprador si el vendedor no cree con sentimiento en el producto. Por mucha estrategia comercial y mucho empeño cerebral que ponga en liza, no alcanzará la mente energética del comprador.

La energía que nos forma (en parte de la cual somos responsables debido a lo que elegimos pensar y sentir) decide todo, y se comunica con el resto de energías que forman las cosas, situaciones, experiencias y decisiones de las personas que interactúan con uno. Y estamos de suerte: somos libres para generar nuestra propia energía con las sutilezas que queramos en base a lo que elegimos pensar y sentir.

En definitiva, la prosperidad como seres humanos (no solo referida a la económica), experimenta mejoras en base al estado energético-vibracional de uno mismo. Si vibrásemos a 432Hz por segundo (conocida como la frecuencia de la paz) resonaremos y atraeremos a nuestra vida todas las formas materiales, experiencias, acontecimientos y personas con esa misma frecuencia. Esto no es necesario que nos lo demuestre la ciencia, aunque ya lo ha hecho, puesto que todos hemos experimentado desde la infancia cómo ciertos sonidos externos logran activar haciendo resonar otros objetos cercanos (por ejemplo y de manera un poco tosca y básica, el paso de un camión y la resonancia de su motor por la calle, hacía temblar los cristales de las casas antiguamente).

 

resonancia diapasaon

 

La ciencia sabe que esa energía que nos rodea existe, pero no tiene modo de atraparla, medirla, cuantificarla, observarla, solo sabe que existe. Y sabe que cuanto más elevada sea su frecuencia, más prosperidad traerá a quienes dispongan de ella. Por eso mientras descubren los herzios de sus vibraciones y los procedimientos a realizar para acceder a esos estados, vamos a empezar a subir nuestras frecuencias oscilatorias convirtiéndonos en felicidad, amor, sonrisa o benevolencia, al margen de lo que nos esté ocurriendo en el exterior de nuestras vidas personales.

Puede parecerte difícil en una situación delicada, pero este es nuestro poder: tu resonancia interior. Nadie puede acceder a ella mas que tú mismo. Pueden empujarte, traicionarte, mancillarte, agitarte, pero en tu mundo interior nadie jamás podrá generar un estado vibracional más que tú. Lo que te ocurre está fuera de ti, lo que tú haces dentro con lo que te ocurre está solamente en tu mano. Sé consciente y eleva tu vibración.

Próximo post: ¿Cómo elevar tus vibraciones?

Tom

Investigo y Trabajo en: Manoacupuntura Constitucional Coreana Qi Gong Médico Formador del Método Kenhso

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