La Higiene Diaria de tu Corazón: La Preocupación.

La Higiene Diaria de tu Corazón: La Preocupación.

No temas el presente, no te preocupes por el futuro, porque nunca va a pasar nada. Todo está bien siempre… si permaneces en tu camino. La vida tiene sus procesos, establecidos con un orden coherente ante un aparente caos. Si observas todo lo que te ha ocurrido hasta ahora, la vida solo pretendía que dieses justamente la respuesta que diste, solo intentaba mostrarte amable el camino del que nunca debiste separarte.

Hay una inteligencia celular, por la que una célula de las uñas jamás crecerá en las pestañas, ni una célula hepática jamás vivirá en los dedos de los pies. Esta inteligencia celular es solo un reflejo del orden presente en el Universo, un orden que contempla todas las posibilidades y elige siempre la más idónea para cada instante y para cada uno de nosotros.

Si aceptas ese orden viviendo desde la aceptación contemplarás que todo ya viene dado, si estás en tu camino. Y cuando no es así, los acontecimientos amables ellos, dramáticos para nosotros, solo vienen a ocuparse de que regreses a él. Porque en él ya está todo lo que necesitamos.

Es como si una célula hepática tuviese la pretensión de desplazarse y vivir en los dedos de los pies. El camino sería tortuoso y seguramente no sobreviviría a tan largo viaje defenestrándose por el camino ante los peligros de una senda no diseñada para ella. Pero si aún así lograse alcanzar el destino, solo sería para ser infeliz porque ella no fue diseñada para estar ahí.

Es lo mismo que nos ocurre a nosotros, por uno u otro motivo creemos necesitar tal o cual cosa y nos embarcamos en luchas, esfuerzos, preocupaciones y derrotas que muchas ocasiones nos cuestan la salud y la felicidad. Si la bola que tenemos que empujar cada día no es redonda, sino cuadrada, no es nuestra bola. Nuestra misión es levantarnos y caminar para empujar una bola que debe de ir redonda, esfuerzo sí, pero productivo.

Cuando esto no es así, casi con total seguridad la que estamos empujando es una bola cuadrada, que no será la nuestra. Tal vez sea la bola de los miedos, las pretensiones de alcanzar algo que nos han dicho que debemos alcanzar, de metas y objetivos que no sean las nuestras…

En definitiva, métete en tu camino y no hagas nada, porque en el interior de él dispones absolutamente de todo lo necesario para estar confortable y feliz, como lo están las células hepáticas en el interior del hígado. Si no es el caso, entonces es porque no estás en tu lugar, simplemente abre tus brazos y permite con plena confianza que lo que ocurra te devuelva a tu seno. Acepta, es por tu propio bien, tu sillón te está esperando.

 

Tom

Investigo y Trabajo en: Manoacupuntura Constitucional Coreana Qi Gong Médico Formador del Método Kenhso

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