Esclavos del Pasado

Esclavos del pasado

Somos esclavos de nuestro pasado, eso que hemos vivido, y lo que es más importante, COMO lo hemos vivido, es lo que va a marcar nuestras vidas.

Las vivencias nos provocan emociones que tienen su reflejo a nivel biológico,  generando trastornos físicos y patrones mentales de los que a veces nos parece imposible sustraernos, y éstos van a marcar nuestras decisiones, comportamientos y éxitos o fracasos en la vida y también nuestra salud o enfermedad.

Para ilustrar esta situación voy a describir aquí el caso de una persona Ramón (usaré nombres ficticios para salvaguardar la identidad de la persona) que acudió recientemente a la consulta de Kensho por una drogodependencia.

Ramón es un hombre joven de 32 años de edad, que acude a consulta porque fuma una hierba, cannabis, también conocida como “maría” (imagino que porque te hará subir al cielo) o en algunos casos “hierba maldita”.  Durante la entrevista me dice que lleva fumándola desde la adolescencia y del orden de 12 o más cada día, ante lo cual sus amistades se quedan sorprendidos, ya que le expresan que es rarísimo que fumando tanto y durante tantos años pueda ejecutar las labores profesionales con la destreza que lo hace.

La marihuana es una droga depresora del Sistema Nervioso Central, con muchos elementos psicoactivos, el más potente el THC, que tiene su propio receptor en el cerebro.

La simple acumulación de únicamente este elemento psicoactivo THC en las neuronas, entorpece la memoria del cerebro, provoca grandes déficits de memoria a corto plazo, disminuye la capacidad de aprendizaje y de concentración, letargo, paranoias y problemas de locomoción. También con una condición esquizofrénica pre-existente, puede despertar la locura.

Ramón no refería sorprendentemente ningún problema de este tipo, únicamente pretendía desengancharse de ella para dejar de estar en sus manos.

La única manera de lograrlo es penetrar en un estado de consciencia para reconocer la causa real por la que el cannabis y Ramón se encontraron en la misma vibración y comenzó a ser atractivo para él.

Mediante el uso de la PNL (Programación Neurolingüística) y técnicas de Descodificación, se trasladó a la persona al momento en el que comenzó a fumar la droga. Encontrando el momento a la edad de 14 años en una cena de amigos, quedando maravillado de las sensaciones que le produjo.

En un estado de relajación y contacto profundo consigo mismo, le pido que con los ojos cerrados describa las sensaciones de una manera algo más objetiva.

  • ¿Si fuese un color, qué color hubiera sido el que estabas viendo tras fumar el “porro”?
  • Rosa
  • ¿Y si tuviese un sonido?
  • Música relajante.
  • Animado por los resultados sigo preguntando, ¿Si hubiera tenido un sabor?
  • Dulce intenso.
  • ¿Una música?
  • Sería algo relajante, agradable.
  • ¿Y un tacto? ¿qué tipo de tacto sería?
  • Suave
  • ¿Suave como el mármol?
  • No, suave como el terciopelo
  • Un tacto suave cálido, no frío ¿es así?
  • Eso es.

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Le pregunto que es lo que Ramón está viviendo en esos momentos de su vida, dice que no recuerda nada, solo que coge la mano de su madre a los cinco años y está seguro y feliz con ella. No puede verse a los 14 años, su cerebro le cierra la puerta porque intuye sufrimiento detrás de ella. Hay que ser muy valiente para enfrentarse a eso, pero siento que Ramón está dispuesto a sacar el guerrero de la luz que llevamos dentro.

Intento darle la vuelta a su miedo y le conduzco a una situación en la que se relaja.

  • ¿Te lo pasabas bien a esa edad?
  • Sí tenía muchos amigos, me viene uno a la mente, no sé por qué pero me ha venido él.

Ese amigo es la puerta de entrada al subconsciente.

  • ¿Tenías el color rosa en esa etapa de tu vida, en aquellos momentos?
  • Sí, mis amigos y mis diversiones.
  • ¿Y la sensación que te puede causar una música relajante, estaba en tu vida?
  • Sí, también.
  • ¿El sabor dulce?
  • No.
  • ¿Cuál es el motivo? ¿Qué falta en tu vida para que tenga ese sabor?
  • Mi padre, Alberto. Desde pequeño me grita, me insulta, se dirige a mi de manera despectiva.

Rompe a llorar.

Bingo, acabamos de encontrar una vía de desagrado, la relación con el padre. Después de un rato de charla me dice que su padre es alcohólico y que desde siempre ha tenido constantes riñas con su madre y con él, el menor de dos hermanos, y que jamás que él pueda recordar, se ha dirigido a él de modo agradable.

Le hago ponerse en la posición del “otro” con el que Ramón tiene el conflicto, en este caso Alberto, su padre, adoptando él mismo el rol de su padre. Cuando está ocupando su lugar, siente que su padre ha sufrido de niño malos tratos  por parte de sus padres, sin referirme cuales (no es necesario), me sigue diciendo que su padre ahoga sus penas en el alcohol y que solo busca en ello un poco de alegría, pero a cambio le entrega su consciencia, su poder, lo cual le hace no darse cuenta del trato que da a los demás y a su hijo.

Antes de abandonar el rol de Alberto, Ramón percibe que su padre siente un amor increíble hacia él como hijo.

Esa toma de consciencia de la situación de su padre hace que cambie la expresión del rostro de Ramón, se ha dado cuenta de algo.

Le hago abandonar ahora el rol de su padre para volver a ser Ramón.

  • ¿Crees que Alberto te quiere?
  • Sí, pensaba que no.
  • ¿Y sus insultos?
  • No los dice él, habla el alcohol.
  • ¿Puedes a partir de ahora ver los insultos desde otra perspectiva para que no te hagan tanto daño?
  • Sí, claro. Me siguen doliendo, pero ya no me hacen tanto daño, porque no es él quien me los dice.

Retomo los aspectos de su vida que le faltaban y aún quedan por investigar.

  • Dijiste que de ser un tacto, la “maria” sería un tacto suave y aterciopelado, ¿recuerdas?
  • Sí.
  • ¿Qué tendría que tener Ramón en su vida a los 14 años para que estuviese presente la energía de un contacto cálido y aterciopelado?
  • Una mejor relación con mi padre.
  • ¿Sientes que el terciopelo en tu vida puede aportártelo tu padre? ¿Puedes acercarte a él y decirle “papa…te quiero”?
  • Ufff, no, imposible.
  • ¿Cómo así?
  • No serviría de nada.
  • Tú que sabes. No des nada por hecho, no cierres las puertas.
  • Es cierto.
  • ¿Puedes verte diciéndoselo?
  • ……….me insultaría
  • Estás pronosticando el futuro, ¿eres adivino?
  • No, tienes razón.
  • Dile a tu padre “papá te quiero”.

Tras unos breves instantes de silencio y lucha me dice entre llantos:

  • Le he dicho te quiero y ¡me ha dado un abrazo!

Rompe a llorar más intensa y abiertamente. Me coloco delante de él apenas a media paso, permanece aún con los ojos cerrados.

  • Imagínate Ramón que soy tu padre Alberto, huelo a él, mi cuerpo es como el de él, visto como él ¿me ves?
  • Si, te siento.
  • Dime: papá te quiero.
  • …..
  • Papá te quiero… dame un abrazo.

Nos damos un intenso abrazo los dos como padre e hijo, sigue llorando compulsivamente, y entonces le susurro emocionado al oído :

  • Ramón, tu padre es tu “maria”, dile te quiero, dale un abrazo y ya jamás volverás a necesitar entregar tu poder a la “maría” a cambio de un estado, porque ese estado ya estará satisfecho en tu interior.
  • Es posible que no sirva de nada y después él siga portándose igual.
  • No, ya no será lo mismo, porque tú habrás hecho lo que tú debías hacer desde ti mismo, integrar su comportamiento, comprender su situación, y decirle que le amas con un abrazo. Si después de eso él sigue por su camino, tú por ti mismo ya te habrás dado el tacto de terciopelo que necesitas en tu vida.
  • Siento paz.
  • Estás amando amándote, y es el mejor modo de amar, ahí está todo el terciopelo del mundo.
  • Sí, es increíble, hoy venia fatal, ha sido un día muy duro, venía derrotado, apenas media hora antes de entrar aquí me había fumado un porro, estaba físicamente mal, hundido, y ahora…es increíble, me siento liberado, feliz, con ganas de sonreír y hacer cosas, con energía a pesar de la dureza del día.
  • Lo has hecho todo desde tu consciencia, ella te ha liberado, has sido valiente, éste es tu premio.

Este resumen del problema de Ramón, su abordaje y resultado final, nos muestra como la toma de consciencia de las cosas y vivir desde el interior los acontecimientos de una manera o de otra, puede transformar por completo las emociones y la biología subsecuente.

Somos esclavos del pasado, pero tenemos el presente para actuar, sólo necesitamos creer que es posible como creyó Ramón y penetrar con valentía en nuestro subconsciente en busca de la consciencia, en él tenemos los sueños atrapados, ¡liberémoslos!

 

 

 

 

Tom

Investigo y Trabajo en: Manoacupuntura Constitucional Coreana Qi Gong Médico Formador del Método Kenhso


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